Y cuando voy a destruir la ciudad,
cuando la casa ardería en napalm
o pretendo publicar los versos más cáusticos
que me condenen.
Ojeo el horóscopo y dictamina;
"Momento complicado para tomar decisiones
que afecten a tu entorno social".
Y cuando voy a abandonarte,
cuando pongo en marcha toda esta maquinaria
que son días que preconizan el abandono
-y tú conoces de sobra-
mientras me miras con cara de;
"Otra vez no" (animal en extinción)
ya dispuesto en un instante
a esgrimir las palabras tendenciosas;
"Tenemos que hablar"
pero ojeo el horóscopo y subraya;
"Momento propicio para arreglar
desacuerdos en la pareja"
Y concluyo taxativamente en afirmar
que este cuento del zodiaco
no es más que un sedante
para la toma de decisiones
que impliquen un recorte presupuestario
en las emociones,
o un cambio drástico que deviene
en revolución(es).
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