Pilar piensa que todas las mujeres de la tierra encuentran en mí el atractivo irrenunciable, o peor aun, la posibilidad indiscutible de su felicidad.
Creerá que cualquier mujer en mi cercanía, tiene que sentir esa obsesión por mi perfume, el cataclismo interior de mis miradas, ese erizar de los vellos cuando acaricie suavemente su cuerpo, o el escalofrío súbito y tremendo tras morder y succionar unos labios...
Sensaciones todas ellas 100% probadas en su persona.
Lo malo para mi no es que aumenten sus celos; lo verdaderamente doloroso resulta de conocer que sus sospechas no son ciertas ni tampoco puedo comprobar de buena mano y una por una a cuántas mujeres del globo podría llegar a enamorar, con la única condición de recibir la posibilidad.
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