martes, septiembre 13, 2005

Y de repente

sorprendes a alguna mujer postadolescente (y bella por cierto) mirandote de soslayo.
En ese preciso instante recuperas la autoestima y piensas; "Coño, no he envejecido tan mal". O peor aun, te das cuenta de que todavía eres joven.

No hay comentarios: