El ojo que todo lo ve
está ciego
lisiado por el claroscuro
por el tenebrismo
y por la experiencia absoluta
hacia la inexperiencia del absolutismo.
Nada fructifica,
no hay aprendizaje
sólo construcción en el aire
autodidacta.
No hay maduración
sólo maceración de laceraciones
y versos ínclitos que versionarán al alza
las consonancias que ahora evito
porque el lenguaje de mi vida
ha omitido el nombre
por el mensaje.
Porque el personaje
ha elegido conforme
a lo inesperado
en un gradiente
hacia la imagen fugaz
de una imagen feliz.
2 comentarios:
Me alegra mucho que vuelvas a escribir aqui. Yo siempre te seguire leyendo.
Un beso.
Nunca me gustaron los parasiempre.
Pero en fin.
Si algún día me publican algo tendrás un ejemplar firmado.
Si por contra sigo publicando aquí me hará ilusión que sigas firmando tú algo.
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