martes, febrero 14, 2006

51 a 1

Es lo que se paga ahora mismo.
Un trocito de gloria.
Un poquito de felicidad efímera.
2 o 3 saltos de alegría.
La mitad de unas vacaciones pagadas.
Y sólo por un esfuerzo ajeno
sobre el que no tenemos influencia alguna.
Que dependa del otro, es en gran medida
una de esas cuestiones que combinadas con la suerte
y la metafísica
hacen de este juego
algo a lo que apostar, aunque la cantidad sea ínfima,
aunque el riesgo sea importante,
aunque la recomepensa sea económica.
Otras veces ha sido y será emocional.
51 a 1.
Es una buena oportunidad para cambiar de suerte.

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